El nombre de Raquel Bollo no es sinónimo precisamente de éxito. A la ex colaboradora de Sálvame le ha costado carros y carretas llegar a alcanzar un triunfo patente. El amor, los negocios y algunos términos del ámbito más personal y familiar son una tarea pendiente que lucha por alcanzar en plenitud. Mientras tanto, sus descendientes siguen sus pasos.